11 de agosto de 2013

KUBRICK POR SU ESPOSA: LA MODERNIDAD DE 2001


Por Céline Hecquet, 6 de marzo del 2001.

2001 no tiene ni una arruga. Para la cámara de inrocks.com, Christiane Kubrick, la esposa del director y de Jan Harlan, cuñado y productor de la obra de Kubrick desde Barry Lyndon, evocan las razones profundas  de esta asombrosa modernidad.




Jan Harlan: La esencia de la película sigue siendo actual y lo seguirá siendo en cincuenta años. Desde entonces ha habido avances técnicos, pero queda esta cuestión insondable en el corazón de la película. No sabemos mucho sobre este gran secreto que es  la creación del universo. Es lo que fascina a la gente, o no. Nos daremos cuenta quizá que el estilo de la película es muy lento para el público actual. Ya lo veremos.

Christiane Kubrick: A menudo se nos ha preguntado por qué El Vaticano se interesó por la película. La respuesta es simple: el mundo está lleno de agnósticos en busca de un principio básico, fundador, todos tenemos miedo de morir, con mayor razón creencias en las cuales creer. 2001 contiene una gran cantidad de pistas de reflexión.

La única cosa que molestaba a Stanley es que las imágenes, los decorados o trajes parecen pasados de moda en comparación con lo que se hace hoy en día en cuanto a efectos especiales. Puede parecer ingenuo en realidad haber querido mostrarlo de esa manera, pero creo que el público sabrá verlo en el contexto de su creación: en 1968, nunca se había hecho. Hoy en día, el espacio es tan oscuro y sucio. En la época lo veíamos aún hermoso y brillante.





Curiosamente, también les hará reír lo que pensábamos entonces: la película es mucho más entusiasta con los avances tecnológicos, la exploración del espacio, con respecto a la mentalidad de hoy en día. El vestuario se sostiene teniendo en cuenta que podríamos haber exagerado: eres demasiado joven para recordar, pero todos pensábamos que en 2001 vestiríamos en oro y plata, que pasearíamos en mini-jet por los aires. Hay cosas que se han hecho, como los teléfonos móviles. Pero esto no es lo que importa en mi opinión. La columna vertebral de la película está intacta, siempre emocionante. Recuerdo haber pensado, cuando hablábamos de la película en el Vaticano, que habíamos acertado muy profundamente en algo sobre lo que ellos creían tener la respuesta.

Jan Harlan: Recuerdo una buena frase de Stanley para resumir su trabajo en la película: "Es el intento de un imbécil para contar algo incomprensible"


Christiane Kubrick: Y es en ellos que todas las interpretaciones de la película son posibles.




1 de agosto de 2013

LOLITA, KUBRICK Y YO


Tomado  del artículo Lolita, Kubrick et moi, publicado en Les Inrockuptibles Hors Serie. Kubrick: L’Odyssee d’un Solitaire. 1999. Traducción del francés por Raúl Lino Villanueva.


por Sue Lyon

En 1962, el futuro Phil Spector  del cine aún estaba dispuesto a compartir bromas. Es así como lo conoció Sue Lyon, 14 años en la época, descubierta por Kubrick para interpretar el papel principal de Lolita.







Cuando empecé a trabajar, debí haber ido a unas veinticinco audiciones, cosas para la televisión. Entonces me presenté en esta audición de Jimmy Harris y Stanley Kubrick, creyendo que estaban preparando una serie de televisión. Normalmente, en estas audiciones, es "¿Cómo te llamas? Date la vuelta, bien, gracias, chao." Sin embargo, estos dos comenzaron a preguntarme cosas como "¿Estás saliendo con alguien? ¿Dónde vas cuando sales? ¿A qué hora llegaste a casa? ¿Qué piensa tu madre? ¿Dónde ha comprado tu vestido? " Y cosas aún más personales que esas. Me tuvieron así una hora! Salí de allí y no sabía qué pensar. Me encontré con una amiga que iba a este tipo de audiciones también, y me preguntó cómo estuvo. "No lo sé, pero lo que sé es que no estuvo aburrido!" Sinceramente, no creo que estuviesen preparando algo. Pensé que lo estaban haciendo por diversión, para pasar el tiempo salameando niñas.





Tenía 14 años de edad. No sólo había oído hablar de la novela Lolita, sino que a los 13 años yo iba a la casa de la amiga de una amiga, un poco mayor que nosotras, que tenía el libro y tratábamos de encontrar los pasajes más sucios del libro. Cuando fui a pasar mi screen-test, mi madre me explicó toda la historia para asegurarse de que comprendiera bien y que no tuviese ningún problema con eso. Yo, no tuve ningún problema, no era como si tuviera que tener una aventura con un hombre mayor. Sólo tenía que actuarlo.


"Lo que fue la lata, fueron esos dos años que tuve que ir de promoción, almuerzos y  cenas con los periodistas y responder a sus estúpidas preguntas"


El rodaje fue un sueño para mí, todo el mundo era tan agradable (bueno, casi todo el mundo, digamos que Shelley Winters estaba en su personaje todo el tiempo). James Mason era un amor. Me decía: "Ok, kiddo, es hora de revisar nuestras réplicas." Ja! Como si James Mason tuviera que revisar sus réplicas, lo hacía por mí, para que me sienta cómoda. Lo que fue la lata, fueron esos dos años que tuve que ir de promoción, almuerzos y  cenas con los periodistas y responder a sus estúpidas preguntas. Stanley y Jimmy primero me pusieron bajo llave un año, mientras arreglaban los problemas de censura, y no se me permitía hablar con nadie ni ser fotografiada. Luego, un año de promoción propiamente dicho.





A menudo me preguntan qué le susurré al oído a James Mason en la cama en el hotel, en la escena donde le digo que quiero hacer el amor. Los periodistas sin duda querían que les diga cosas sucias, pero en realidad le dije: "Terminemos rápido esta escena, porque me muero de hambre!" Siempre andábamos delirando él y yo. Y si hacía muecas o cosas molestas con mi chicle en la película no era porque me dijeron de hacerlo, fue sólo porque yo era una niña en un rodaje y a menudo me aburría, así que estaba tan impaciente como Lolita podría estarlo, y también caprichosa. La gente tiene dificultades de aceptar el hecho de que yo entendía todo lo que estaba pasando en esta película. La única vez que no entendí fue cuando reté a mi madre. No podía decir "Sieg Heil!" como Stanley quería. Finalmente, se dio cuenta de que "Sieg Heil!"  no significaba nada para mí, Hitler y todo eso, me lo explicó. Después de eso, ningún problema, hice la escena. Nunca tuve problema con interpretar la niña malcriada de Shelley Winters. También me preguntaban si sabía hacer el hula-hoop. Cualquier niña sabía hacer el hula-hoop! Pero tres días para rodar esa escena, es un montón de hulas.

El equipo, Stanley, Jimmy y James Mason eran tan divertidos, nos divertíamos tanto que me quedé sorprendida, muy sorprendida cuando me encontré en otro rodaje en la que no estaba protegida. Creía que el cine era siempre así, con amigos como Stanley y Jimmy.



Cuando me encontraba en Puerto Vallarta con John Huston y el cerdo de Richard Burton para La noche de la Iguana, donde todo el mundo era horrible, quería parar inmediatamente.





Cuando me encontraba en Puerto Vallarta con John Huston y el cerdo de Richard Burton para La noche de la Iguana, donde todo el mundo era horrible, quería parar inmediatamente. Estaba bajo contrato con Jimmy y Stanley, y supongo que tenían la intención de hacerme evolucionar como una estrella o algo así, pero les dije que ya era suficiente así. Que ya habían hecho un montón de dinero conmigo, que tenían que dejarme vivir mi vida. Y creo que entendieron, pero eso no les impidió revender  mi contrato a Ray Stark, agente Kirk Douglas, quien se convirtió en productor de Huston, para liberarse de ciertas obligaciones que tenían, digámoslo así.

No los culpo demasiado, sé que yo era una persona para ellos. Para Ray Stark, yo era un trozo de carne. Continué durante un tiempo, un Huston, algo con John Ford (Frontera China), luego algunos errores, y tan pronto como me sentí financieramente segura, paré. Porque puedo decir honestamente que Stanley y Jimmy son lo único bueno que me ha pasado en el cine, el único buen recuerdo.



(Entrevista realizada por Philippe Garnier para el programa televisivo Cine, cines, en 1978)

15 de julio de 2013

LEON VITALI, EL ASISTENTE PERSONAL


Tomado  del artículo Le Grand Atelier, publicado en Les Inrockuptibles Hors Serie. Kubrick: L’Odyssee d’un Solitaire. 1999. Por Fréderic Bonnaud. Entrevistas por Fréderic Bonnaud  y JD Beauvallet. Traducción del francés por Raúl Lino Villanueva.




Con el fin de descifrar los famosos métodos de trabajo de Stanley Kubrick, desenmarañar leyenda y realidad, nos encontramos en Londres con tres de sus más cercanos y antiguos colaboradores: Leon Vitali, Jan Harlan y Julian Senior. Un gran avance en el sistema Kubrick para dibujar un retrato del genio artesano a la antigua, pedagogo incansable de meticulosidad más empírica que fría, gran comunicador curioso de todo. Y gran devoto y amigo de los animales.

L
eon Vitali, el asistente personal.
Para iniciar este día de entrevistas con los allegados de Stanley Kubrick, nos encontramos con una parte esencial del legendario "sistema Kubrick," Leon Vitali. Con Brian W. Cook y Anthony Frewin, Vitali es parte del círculo íntimo de los asistentes, todos dedicados al gran hombre, muy versado en sus métodos, dispuesto a conocer - y anticipar -  sus exigencias más extravagantes.

Encerrado en una sala de proyección de un laboratorio en las afueras de Londres para comprobar incansablemente la calidad de todas las copias de explotación para Europa, tanto las versiones dobladas como las versiones subtituladas, Vitali tiene las funciones derivadas de la manía heredera que realiza una tarea repetitiva con todo el cuidado necesario. Su tiempo es limitado, pero nos lo hará sentir lo menos posible, con una cortesía muy británica.

Como Brian Cook, Vitali trabajó con Kubrick desde Barry Lyndon. Pero él comenzó como actor: era el intérprete de Lord Bullingdon adolescente, que trata a Barry como un usurpador infiel y codicioso, antes de lesionarse la pierna en el duelo final en el desván. "Estudié en una escuela de arte dramático en Londres por dos años y medio. Salí en 1972. Había trabajado como actor profesional solo dos años y medio antes del papel en Barry Lyndon. Especialmente en televisión, un poco de teatro y sólo dos películas. Por lo tanto, no era el actor más profesional del elenco". Descubierto por Kubrick a través de fotos enviadas por su agente, Vitali recibe unas cuantas páginas del guión antes de ser convocado a una prueba de vídeo. Es elegido para el papel, sin haber conocido a Kubrick: "Lo vi por primera vez en el vestíbulo del hotel, la noche de mi llegada al set.  Sentí un golpecito en el hombro y me volví: era Stanley. Era muy extraño porque no era como me lo imaginaba. Tenía una voz dulce”.


Leon Vitali como Lord Bullingdon

En este rodaje, desde ya muy largo, comienza por estar dos meses y medio sin trabajar. Menos apurado que Harvey Keitel en Eyes Wide Shut, quién finalmente abandona el set sin siquiera haber empezado a filmar, llamado por otros proyectos, Vitali aprovecha para interesarse a la técnica y bombardea a Kubrick con preguntas. Este no tarda mucho en conectar con el  joven curioso de todo y que se sabe su texto "de memoria", aún sabiendo que no grabará al día siguiente. "Como pasaba mucho tiempo allí, empecé a interesarme mucho por la técnica. Preguntaba sobre los famosos lentes Zeiss con una abertura de F 0.7, que permitían la iluminación con velas. A Cada vez que le hacía una pregunta, me daba muchas explicaciones y nunca le molestaba que estuviera presente en el set, incluso cuando no me tocaba grabar, lo que era un privilegio muy raro. Lo que me encantaba era que hacía muchas tomas. Para mí, era una gran oportunidad para probar algo diferente cada vez, poder mejorarse. Pero nunca te decía como hacerlo. Con él aprendí a recargarme antes de una toma para entregar todo cuando escuchaba "Acción".

Después de Barry Lyndon, Vitali se fue a vivir a Estocolmo. Durante la preparación de El Resplandor, Kubrick se acuerda de él y le asigna una tarea específica: "En 1976, recibí un libro por correo, con sólo una pequeña nota diciendo: " Lee esto. Stanley." Era El Resplandor. Me llamó dos días después. Lo primero que me dijo que no fue "Hola Leon" o "Hola, soy Stanley," sino "¿Lo leíste?", le contesté "Si." Lo leí de un tirón. Luego me propuso trabajar en el proyecto, me preguntó si quería ir a Estados Unidos para encontrar al niño de la película. Debido a que en Barry Lyndon, durante la escena del concierto y de los zapatos muy grandes, cuando mi personaje interrumpe la música teniendo al niño de la mano, el niño estaba muy distraído, no podía concentrarse. Las personas lo presionaban, pidiéndole hacer un esfuerzo. Y yo, sólo lo tomé por los hombros y simplemente le dije "Concéntrate". Y Stanley dijo: "Dejen a León hacerlo, ha encontrado el truco." Debió tener eso en mente y lo repensó cuando se preguntó cómo iba a encontrar al chico para El Resplandor. En Estados Unidos, vimos algo así como cuatro mil niños para el papel. Conversábamos unos diez minutos con cada uno y tomábamos una Polaroid. Entonces llamaba a todos aquellos que me parecían apropiados, y trabajaba con ellos improvisando durante diez, veinte minutos. Así fue como hicimos la selección. El hecho de que yo mismo sea un actor y supiera comunicar con ellos debió parecerle muy útil a Stanley. Y cuando encontramos el niño, Danny Lloyd, Stanley me pidió que trabajara con él durante el rodaje".




Entrenador personal de Danny Lloyd y repetidor  de diálogos para todos los demás actores durante los quince meses de filmación de El Resplandor, Vitali recuerda que Kubrick a menudo se encerraba a solas con Jack Nicholson para trabajar y recoger sus sugerencias para la actuación y el diálogo. Pero niega que Nicholson hubiera tenido grandes problemas de memorización. Sin embargo, confirma que Kubrick odiaba por encima de todos a los actores que llegan al set de grabación sin conocer su texto a la perfección: "Según Stanley, los actores no deberían tener que pensar en su texto cuando están actuando. El diálogo debe convertirse en algo muy natural. Pero estaba muy abierto a cambios e ideas. Trabajaba a la manera de director de teatro. Había leído todo de Stanislavski. Hablábamos mucho porque mi aprendizaje de actuación estaba muy inspirado por Stanislavsky, el naturalismo en lugar de realismo. A Stanley le interesaba mucho eso. Estaba fascinado por la actuación".


Val Kilmer envió una grabación absolutamente fantástica. Decía un monólogo del libro, Short Timers. Pero Stanley ya había contratado a Matthew Modine. Buscamos desesperadamente un papel para Val Kilmer, pero no pudimos equilibrar el reparto con él.


El Resplandor finalmente terminado, Vitali regresa a Estocolmo y acepta todo lo que le proponen en cine, incluso los más pequeños trabajos, en fin, no la pasa bien. Pero permanece en contacto telefónico con Kubrick. "Cuando me enteré de que estaba preparando Full Metal Jacket, me encontraba en Inglaterra junto a la cama de mi madre moribunda. Lo llamé, él me habló de su nueva película. Le pregunté: "¿Puedo participar?" "Por supuesto que sí, me respondió, siempre y cuando te quedes aquí entre ocho meses y un año. "Se puso en contacto conmigo un par de meses más tarde. Tenía que visionar cerca de 4.000 casetes de video de audiciones de actores. Hicimos una campaña en la prensa de todo Estados Unidos. La respuesta fue increíble. Había una habitación llena de cintas. Casi me muero cuando me vi eso! Algunas cintas fueron enviadas por agentes y habían diez, quince actores por cassette. Tardó una eternidad...Cuando me parecía adecuado y conveniente, se lo mostraba a Stanley. Val Kilmer envió una grabación absolutamente fantástica. Decía un monólogo del libro, Short Timers. Pero Stanley ya había contratado a Matthew Modine. Buscamos desesperadamente un papel para Val Kilmer, pero no pudimos equilibrar el reparto con él." Para Kubrick, el elenco funcionaba como una partitura, no se podía introducir un instrumento disonante en el todo. ¿Y que hacía con las miles de cintas? "Las volvía a utilizar para grabar programas deportivos, partidos de fútbol. A Stanley le encantaba ver retransmisiones deportivas en la televisión."

De Full Metal Jacket, todo el mundo retuvo la extraordinaria actuación de Lee Ermey en sargento-instructor gritando sobre sus marinos insultos obscenos y muy pictóricos. Verdadero instructor en Parris Island, un antiguo de Vietnam, Ermey fue descubierto por Vitali en una anterior "Viet-movie", donde tuvo un pequeño papel: "Cuando buscábamos extras, trabajamos con lo que llamaban el ejército territorial. Son de alguna manera los soldados suplentes. Pero son gente bien entrenada. Pusimos un anuncio para reclutar y tuvimos cientos de respuestas. Y en vez de ponerlos frente a una cámara y preguntarles su nombre como en un casting convencional, tuve la idea de alienarlos en grupo tal cual habría sido el caso si realmente llegaban a Parris Island. Y Lee Ermey hizo su número. De esta manera escogíamos los que Lee Ermey pensaba que estarían bien como reclutas en Parris Island. Yo estaba allí con una cámara de video y todo lo que se veía eran imágenes movidas porque su diálogo era para morirse de risa. Exactamente como en la película. Ya habíamos encontrado un actor para el papel, que había sido marino. Lee Ermey fue nuestra tercera elección. Pero era tan perfecto! Stanley tomó todas las cintas con Lee Ermey, y había horas y horas, y anotamos todos sus diálogos, canciones, etc. Stanley escribió el diálogo a partir de estas audiencias". El aspecto documental de Full Metal Jacket  se debe en mucho a Vitali y Ermey. El papel de este último era tan esencial que Kubrick tuvo que interrumpir la filmación durante meses en espera de que pueda recuperarse de un accidente de coche. "Durante este tiempo de inactividad, Stanley me puso en la sala de edición para trabajar en la sincronización de tomas. Me comprometí más y más en diversos campos. Hicimos todos los sonidos. Éramos sólo yo y un ingeniero de sonido grabando los pasos. Con Stanley, había que aprender todo el tiempo cosas nuevas. Comenzaba diciendo cómo hacerlo, pero después de días, meses haciendo lo mismo, uno se adapta y encuentra su propio método. Sólo el resultado le importaba."

Lee Ermey durante el rodaje de Full Metal Jacket

Actor solicitado, repetidor de diálogos, luego director de casting antes de convertirse en efectista de sonido y supervisor técnico principal, el trayecto de Leon Vitali es un ejemplo perfecto del método Kubrick, basado a su vez en la desconfianza hacia los "forasteros" y la total confianza en un puñado de colaboradores sobre los cuales constantemente ampliar los ámbitos de competencia. A Kubrick no le gustaba la novedad: cuando "quería" a alguien que le daba alguna satisfacción, no lo dejaba más, sobre el principio del taller de un artesano.
Este lado artesanal, evidentemente más cerca de la flexibilidad de una pequeña estructura secreta que del modelo industrial de Hollywood, no estuvo exenta de líos y errores burlescos, lejos del mito de la organización fría y sin defectos. Vitali nos confirmará a medias el rumor de que el casting de fotos de modelos para la ceremonia de la orgía en Eyes Wide Shut se convirtió un una enorme broma cuando Kubrick y sus fieles lugartenientes se dieron cuenta de que las imágenes y los números de teléfono se mezclaron, y nadie sabía a quién le pertenecía las nalgas o pechos que Stanley había elegido tan meticulosamente. Para solucionarlo, se tuvo que comenzar nuevamente.

Contrariamente a la leyenda, Kubrick no era un modelo de orden y su escritorio se parecía más a una maraña de papeles amontonados que a la superficie limpia y racionalmente ordenada de un general antes de la batalla. Gran cineasta del trastorno de las organizaciones humanas, Kubrick sabía también introducir el grano de arena en su paciente trabajo de preparación. Pero la leyenda tiene también sus verificaciones específicas. Por ejemplo, basta con que nuestra grabadora muestre signos de debilidad para que Vitali envíe a un empleado a buscar baterías nuevas, sólo Dios sabe dónde. Diez minutos más tarde, las baterías estaban ahí: "Stanley los habría matado si le hubieran hecho eso."


Cuando empezamos a rodar, Nicole Kidman dijo que teníamos un equipo de estudiantes de cine. Era un equipo muy pequeño. Esta era su manera de mantener el control.


"Hay muchos mitos sobre Stanley. Él salía, iba al teatro, como cuando fue al teatro a ver a Nicole Kidman en The Blue Room, la obra basada en una novela de Schnitzler. A veces hacía sus compras el mismo. Pero es cierto que le gustaba, sobre todo, quedarse en casa. Stanley era una persona hogareña, eso es todo. Pero no puedes hacer una película si eres un ermitaño. Se debe estar en contacto con miles de personas, y era el caso de Stanley." Otro mito que se derrumba, los equipos gigantescos. "Cuando empezamos a rodar, Nicole Kidman dijo que teníamos un equipo de estudiantes de cine. Era un equipo muy pequeño. Esta era su manera de mantener el control. No era necesario que las cosas tuvieran una magnitud tal que él no supiera lo que estaba sucediendo. Sin embargo, es cierto que hacía una gran cantidad de tomas. Y las revelaba todas. En edición, miraba todas las tomas, una por una. Durante la primera semana, no pidió revelar todo, pero luego volvió a sus hábitos. Era más seguro de esa manera."


Informado del proyecto Eyes Wide Shut hace cuatro años, Vitali sabía que Kubrick quería esta película desde hace casi treinta años, y que finalmente poder hacerla mitigaba la decepción de haber abandonado el proyecto de la Segunda Guerra Mundial (Aryan Papers, basada en Wartime Lies, de Louis Begley) debido a la competencia Spielbergiana (La lista de Schindler). En cuanto a A.I. (Inteligencia Artificial), Vitali confirma que Kubrick la consideraba lista para grabar inmediatamente después de Eyes Wide Shut, tranquilizado por la evolución de los efectos digitales que vio en Jurassic Park. "Nunca imaginé que iba a hacer de esta novela de Schnitzler algo tan impresionante. En realidad, para mostrarle a que punto fui tan tonto, después de leer la historia, le dije que pensé que haría una película hermosa, una pequeña película de un director principiante, sin mucho dinero. Él me miró y me dijo: "No ves el panorama completo." Él ya tenía su idea. Pero nunca me explicó lo que pensaba de la historia."

Abrumado de preguntas por la sustitución de Harvey Keitel por Sydney Pollack, y la de Jennifer Jason Leigh por Marie Richardson ("Él grabó la escena, la vio posteriormente y comprendió que quería volver a grabarla de una manera muy diferente. Si ella hubiera estado disponible, ella habría grabado la escena. Stanley no cambiaba de actor así porque sí "), Vitali se contenta de confirmar las versiones conocidas. Afirma que la película estaba terminada el 7 de marzo, que faltaban algunos detalles de mezcla, y que el propio Kubrick había planeado el sistema de retoques digitales para atenuar  la prohibición establecida a menores de 17 años por la todopoderosa MPAA (Motion Picture Association of America).

Antes de dejar a Leon Vitali con sus copias y a su indeciso destino de ferviente aprendiz de repente privado de su maestro, le preguntamos cómo el cineasta Kubrick soportaba su leyenda del Dr. Mabuse del cine mundial: "Se vio obligado a leer cosas aquí y allá. Nos divertíamos mucho juntos. "!Ah, soy un verdadero misterio!", decía, o bien "!Va a darles qué pensar!" Era muy irónico sobre todo el asunto. No era del tipo de ufanarse de toda esa publicidad. Era un hombre muy simple. Si miramos sula última película, su sencillez. Son sólo gente hablando. Y no hay nada más complicado que eso".


En Eyes Wide Shut, Leon Vitali hace el papel enmascarado y encapado de un rojo papal del “maestro de ceremonia” que expulsa a Tom Cruise de la "orgía". Este papel le queda como un guante, como una capa, era la suya en el "sistema de Kubrick." "Fue su idea. Para mí, era casi una recreación". Stanley Kubrick también tenía humor.

Leon Vitali

3 de julio de 2013

JOURNEY BEYOND THE STARS (ANUNCIO DEL RODAJE DE "2001")


Texto del comunicado de prensa de la MGM anunciando por primera vez que Stanley Kubrick se interesa en el espacio y anuncia el rodaje de lo que sería 2001: una odisea del epacio.




Para publicación el martes 23 de febrero de 1965.

STANLEY KUBRICK FILMARÁ
“JOURNEY BEYOND THE STARS”
EN CINERAMA PARA LA MGM

Stanley Kubrick, mundialmente aclamado como director de Lolita y más recientemente Dr. Strangelove, llevará Journey Beyond the Stars a la pantalla para la Metro-Goldwyn-Mayer. La película, cuya producción comenzará el 16 de agosto, con una distribución internacional de importancia, será filmada en Cinerama y en colores. El anuncio fue hecho hoy (23 de febrero) en New York por Robert H. O’Brien, presidente de la MGM.

Basada en una novela que será publicada este invierno de Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick, Journey Beyond the Stars será rodada en locaciones en Gran Bretaña, Suiza, África, Alemania y en los Estados Unidos. El guión será escrito por Kubrick y Clarke.

 Describiendo la producción, Kubrick declaró:
 “Journey Beyond the Stars es una historia épica de aventura y exploración, que abarcará la tierra, los planetas de nuestro sistema solar y una viaje de años-luz  en alguna otra parte de la Galaxia. Basada en datos científicos, utilizará las vías de la ficción para explorar las posibilidades infinitas que ofrece hoy en día a la humanidad la conquista del espacio.. El gran biólogo J.B.S. Haldane dice: “El universo no es solamente más extraño de lo que imaginamos, en más extraño de lo que podemos imaginar.” Si consideramos que en nuestra galaxia hay cien billones de estrellas, de las cuales nuestro sol es un espécimen promedio, y que los cálculos más recientes nos muestran que el universo visible tiene cien millones de galaxias, es evidente que lo dicho por Haldane no suena exagerado.

 “El espacio es uno de los grandes temas de nuestra época, todavía está totalmente ausente del arte serio y de la literatura.”




“Ahora que la primera nave espacial capaz de embarcar un equipo humano está siendo construida, y que los Estados Unidos está gastando cerca de $10,000,000 por día para llegar a la luna y que robots-sondas  han sido lanzados en dirección de Marte y Venus, es tiempo de romper clichés del Monstruo y del (Científico) Loco. Habrá peligro en el espacio---pero habrá también asombro, aventura, belleza, oportunidad y fuentes de sabiduría que transformarán nuestra civilización, como los viajes del Renacimiento nos permitieron salir de la Edad Media.”

“Durante los últimos años, algunas de la más grandes mentes se han hecho la misma pregunta: ya que estamos a punto de explorar el espacio, ¿alguien ya ha visitado la Tierra? Si es el caso, ¿vinieron hace 100, 1 000 o 1 000 000 de años? ¿Existe vida inteligente en otros planetas de este Sistema Solar como Marte o Venus…? ¿O debemos recorrer distancias un millón de veces más grandes hacia otras estrellas antes de encontrar seres inteligentes?

“La historia de Journey Beyond the Stars comienza en el año 2001, cuando bases permanentes han sido ya establecidas en la Luna por el hombre, expediciones humanas han visitado Marte, y sondas automáticas han sido lanzadas hacia los planetas más importantes del Sistema Solar. Mucho ha sido descubierto como para afirmar que ninguna de ellas, aparte de la Tierra, alberga vida inteligente; existen formas de vida simples en Marte, pero eso es todo. La humanidad está sola en el Sistema Solar.

“Entonces inesperadamente una inconfortable noticia nos llegó: el descubrimiento de una inteligencia extraterrestre”.


Clark está acreditado en los anales oficiales de la Comunnication Satellite Corporation, como el primer autor en haber escrito detalladamente (Wireless World, Octubre 1945) el sistema de comunicación por satélite. Ha publicado veintinueve libros de ficción y no ficción, sin contar Man and Space, que escribió con los editores de Life Magazine. Actualmente participa en una misión fotográfica submarina de la Great Barrier Reef de Australia y en la costa de Ceylon. Clark es presidente de la Ceylon Astronomical Society y antiguo presidente de la British Interplanetary Society. En 1961 fue laureado con el premio UNESCO-Kallinga, y en 1963 con la medalla de oro Stuart Bellantine (Franklin Institute).

Tomado del libro 2001, le futur selon Kubrick, de Piers Bizony, Aurum Press Limited, London,1984. Edición Cahiers du Cinéma. 2000, páginas 8-9. Traducido del inglés por Olivier Guéret et Charls Tatum Jr. y del francés por Raúl Lino Villanueva.

22 de junio de 2013

CARTA AL EDITOR DEL NEW YORK TIMES


Por Stanley Kubrick

Publicado en el New York Times el 27 de febrero de 1972



“Un liberal alerta –escribe Fred M. Hechinger acerca de mi película La naranja mecánica -, reconocería la voz del fascismo.” Ya no queda nadie que esté tan alerta como Fred M. Hechinger. Un crítico de cine, cuyo trabajo consiste en analizar el contenido real de una película en lugar de entrevistas de segunda mano, no se habría arriesgado a hacer sonar la “alarma liberal” con tanta seguridad como el pedagogo señor Hechinger en su resonante prosa alarmada y discordante.

Mientras la leía, no podía evitar que me viniera a la cabeza la imagen del señor Hechinger, caracterizado como el liberal en orden de batalla, con el semblante serio que solía adoptar Gary Cooper, haciendo el largo camino por la calle principal para enfrentarse al punto culminante de la democracia de Estados Unidos. Mientras, en el saloon Última Oportunidad suena el tema principal, Pregunta qué quieren lo chicos de la barra y diles que yo tomaré lo mismo, aunque la voz en lugar de ser la de la señorita Dietrich parece la de la señorita Kael. Los cinéfilos que estén alerta se darán cuenta de que confundo mis películas. Pero luego a los pedagogos como el señor Hechinger parece no importarles confundir sus metáforas: “En algunos momentos, el oropel del divertimento se guarnecía con toques de realismo de Las uvas de la ira”, ni más ni menos.

Resulta incomprensible que a lo largo de este extenso discurso que anima a los liberales de Estados Unidos a proteger su “derecha” a odiar la ideología que hay detrás de La naranja mecánica, el señor Hechinger no cite ni una sola línea, no se refiera siquiera a una escena y no analice  un solo aspecto de la película. El señor Hechinger se limita a hundirla indiscriminadamente con una “tendencia” que dice observar (“un nihilismo totalitarista profundamente antiliberal”) en varias película actuales. Me pregunto si no será porque en realidad no ha podido encontrar ni una sola prueba interna que justifique esta tendencia amenazante. De lo contrario, no deja de ser extraordinario que pueda ser objeto (la película y yo mismo) de una acusación tan grave en un ejemplo tan borroso y desenfocado de periodismo alarmista.

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Probablemente Hechinger es bastante sincero con sus sentimientos. Pero lo que el testigo siente, como dijo el juez, no es ninguna prueba, sobre todo ante la acusación de transmitir “la esencia del fascismo”.  “¿No se trata de una lectura poco caritativa de la tesis de la película?”, se pregunta el señor Hechinger en un rapto inusitado, aunque momentáneo, de duda. Me gustaría replicar que se trata de una interpretación irrelevante de la tesis; en realidad, una lectura insensible y trastocada de la tesis que, lejos de abogar por una segunda oportunidad del  fascismo, advierte del nuevo fascismo psicodélico –el condicionamiento alucinante, multimedia, cuadrasónico y orientado a las drogas del ser humano por parte de otros seres-, que muchos creen que provocará la muerte de la ciudadanía humana y el nacimiento de la clase autómata.

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No deja de ser cierto que la visión del hombre en mis películas es menos halagüeña que la que Rousseau abrigó en una narración similarmente alegórica, aunque, para evitar el fascismo, ¿no deberíamos considerar al hombre como un salvaje noble en lugar de innoble? El hecho de ser pesimista no basta para calificar a alguien de tirano (o eso espero). Al menos el crítico de cine del New York Times, Vincent Canby, no lo cree así. A pesar de rechazar con modestia las teorías de causas iniciales y los efectos duraderos de las películas –una humildad profesional que contrasta fuertemente con la  carencia de la misma el señor Hechinger-, el señor Canby clasificó La naranja mecánica como “un ejemplo superlativo” del tipo de películas que “intenta analizar con seriedad el significado de la violencia y el clima social que la tolera”. Ciertamente no me denunció como un fascista, del mismo modo que un crítico equilibrado que hubiera leído A modest proposal  no se atrevería a acusar a Dean Swift de caníbal.

Anthony Burgess consideró la película “un sermón cristiano” y, para que no se considere una muestra de argumentos especiosos por parte del creador de La naranja mecánica, me gustaría citar a John E. Fitzgerald, en crítico de cine del Catholic News que, lejos de creer que la película muestra al hombre, según la lectura “poco caritativa” del señor Hechinger, como “irrecuperablemente malvado y corrupto”, fue al meollo de la cuestión de una forma que deshonra las insinuaciones maniqueas del señor Hechinger.

Según el señor Fitzgerald: “durante un todo un año hemos recibido dos mensajes contradictorios de dos medios distintos. La prensa ha dicho (en Beyond Freedom & Dignity, de B.F. Skinner) que el hombre no es sino una miríada de reflejos condicionados. En la pantalla, con imágenes más que con palabras, Stanley Kubrick demuestra que el hombre es más que un simple producto de la herencia y/o el entorno. Como dice el clérigo amigo de Alex (un personaje que empieza siendo un bufón lanzando fuego y azufre por la boca y termina siendo el portavoz de la tesis final de la película): “[Alex] deja de ser un criminal, pero también deja de ser una criatura capaz de opción”.”

“La película parecer decir que para alejar a un hombre de su elección, no hay que redimirle, sino moderarle, de lo contrario tendremos una sociedad de naranjas orgánicas pero mecánicas como un reloj. Un lavado de cerebro como este, orgánico y psicológico, es el arma que desearían emplear los totalitaristas del Estado, la Iglesia o la sociedad para lograr fácilmente el bien a costa de los derechos y la dignidad del individuo. La redención es algo complicado y el cambio debe estar motivado desde el interior y no imponerse desde el exterior si queremos defender los valores morales.”

“Utiliza seres como Hitler o Stalin, y la violencia de las inquisiciones, los programas y las purgas para crear un mundo de salvajes innobles”, escribe el señor Henchinger de una forma salvaje e innoble. De este modo, sin citar nada en absoluto de la película, el señor Hechinger parece basar toda su acusación en una cita que se publicó en el New York Times el 30 de enero, donde declaré: “el hombre no es un salvaje noble, sino un salvaje innoble. Es irracional, brutal, débil, estúpido, incapaz de ser objetivo con sus propios intereses […] y el intento de crear instituciones sociales  basadas en una visión falsa de la naturaleza humana está probablemente condenada al fracaso”. Al parecer, por esto el señor Hechinger concluye: “la tesis de que el hombre es irremediablemente malvado y corrupto es la esencia del fascismo”. Y de esta forma realizó un juicio sumarísimo de la película.

El señor Hechinger tiene todo el derecho del mundo a ser optimista en relación con la naturaleza humana, pero ninguno a levantar acusaciones de fascismo contra las personas que no comparten su opinión.

Me pregunto cómo podría reconciliar sus ideas simplistas con la opinión de reconocidos antifascistas de la talla de Arthur Koestler, quien escribió lo siguiente, en su libro The Ghost in the Machine: “el mito de Prometeo ha dado un giro despreciable: el gigante que quiere robar los relámpagos a los dioses está loco […]. Cuando alguien menciona, aunque con tanteo, la hipótesis de que la vena paranoica es  inherente a la condición humana, no tarda en ser acusado de tener una visión de la historia parcial y enfermiza; de estar hipnotizado por los aspectos negativos; de elegir las piedras negras del mosaico y rechazar los logros triunfantes del progreso humano […]. Pero explayarse en la gloria del hombre e ignorar los síntomas de su posible locura no es un signo de optimismo sino del síndrome del avestruz. Sólo puede compararse la actitud de aquel médico jovial que, poco antes de que Van Gogh se suicidara, afirmó que no podía estar loco porque pintaba muy bien”. Me pregunto si estas palabras no harán que el señor Hechinger incluye también al señor Koestler en su lista negra recién estrenada.

A consecuencia de las denuncias histéricas de los autoproclamados “liberales en alerta”, como el señor Hechinger, la causa del liberalismo se debilita, y por la misma razón que tan poco políticos de orientación liberal se arriesgan a hacer afirmaciones realistas acerca de los problemas sociales contemporáneos.

La época de las excusas, en la que nos encontramos, empezó con la primera frase de Emilio o la educación, de Rousseau: “La naturaleza me hizo una persona feliz y buena y, si soy de otro modo, entonces hay que culpar a la sociedad por ello”. Se basa en dos conceptos erróneos: que en su estado natural el hombre es feliz y bueno, y que el hombre primitivo no vivía en sociedad.

Robert Ardrey escribió lo siguiente en The Social Contract: “el principio de organización de la vida de Rousseau era su creencia inquebrantable en la bondad original del hombre, incluido él mismo. Que estas creencias le llevaran a las mayores  hipocresías, como escribe en confesiones, no tiene la menos importancia puesto que digas hipocresías son la evolución lógica de sus presunciones. Pero lo que sí es importante son las desilusiones, el pesimismo y la paranoia a los que pueden inducir estas creencias sobre la naturaleza humana “.

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En African Genesis, Ardrey afirma: “El norteamericano idealista es un ambientalista que acepta la doctrina de la nobleza innata del hombre y recurre principalmente a las causas económicas para justificar el infortunio humano. De manera que ahora, en la cúspide del triunfo de Estados Unidos sobre ese antiguo enemigo, la necesidad, se siente preocupado por los conflictos raciales de una amargura cada vez mayor, torturado por la delincuencia juvenil que alcanza cuotas desorbitadas”.

La falacia romántica de Rousseau de que es la sociedad la que corrompe al hombre, no el hombre quien corrompe a la sociedad, nos separa de la realidad con un velo favorecedor. Esta visión de las cosas, para utilizar el marco de referencia del señor Hechinger, reporta grandes beneficios en la taquilla pero,  al final, una ilusión tan exagerada conduce a la desesperación.

La ilustración declaró la independencia racional del hombre de la tiranía de lo Supernatural. Descubrió visiones vertiginosas y espantosas del futuro intelectual y político. Pero antes de que la situación fuera de verdad alarmante, Rousseau sustituyó la religión del ser supernatural por la religión del hombre natural. Dios debe morir. “Larga vida al hombre”. Ardrey continúa: “¿De qué otra forma podría explicarse –excepto como sustituto de la sed religiosa- la influencia de la falta de moderación de la mente racional en la doctrina de la bondad innata?”.  


“La represión del hombre no conduce a su redención.”
S.K./1973 (a Gene Philips)

Finalmente, uno se plantea si la visión del hombre de Rousseau como ángel caído en la realidad no es la más pesimista y desesperada de las filosofías. Deja al hombre como un monstruo que se ha alejado paulatinamente de su nobleza original. Estoy convencido de que es más optimista a estar la visión de Ardrey: “…nacimos del mono erecto, no del ángel caído, y además los monos eran asesinos armados, de manera que ¿de qué nos extrañamos ahora? ¿de nuestros asesinatos y masacres y ejércitos irreconciliables? De nuestros tratados, sea cual sea su mérito; nuestras sinfonías, por poco que se interpreten; nuestras hectáreas pacíficas, por muy a menudo que se conviertan en campos de batalla; nuestros sueños, aunque raramente se hagan realidad. El milagro del hombre no es lo mucho que se ha hundido, sino lo majestuoso que ha resurgido. Entre las estrellas somos conocidos por nuestros poemas, no por nuestros cadáveres”.

No cabe duda de que el señor Hechinger es un hombre educado, pero su escrito me hiere sobre todo por el tono que emplea, el de un hombre preparado que responde a lo que espera encontrar, o a lo que le han explicado, o a lo que ha leído, en lugar de responder a lo que cree que es La naranja mecánica. Quizá deba dejar en la puerta su miríada de reflejos condicionados y volver a ver el filme. Esta vez, con un poco de criterio.